Cautivo

http://www.santagenoveva.com/


Unos ojos te miraron……
Y atravesando los siglos,
Sus manos te rescataron,
Del huerto de los olivos.

Incomprendido y solo, apenado,
Prendido, no sorprendido,
Traicionado, engañado,
Amarrado y afligido.

Fue una obra imaginaria,
Y la magia imaginera,
La que un día te trajera,
A la que hoy es tu casa.

De ahí, tu llegada al barrio,
Día tras día, año tras año,
No hay placer que más afano,
Que escribir versos libres,
Para un preso voluntario.

Un gesto te designa,
Ese cíngulo dorado,
Que tus manos tiene unidas,
Y es símbolo e insignia,
Por tus fieles adorado,
Del barrio del “Tiro Línea”.

Que todo tiene un motivo,
Consecuencia del destino,
Y fruto de la pasión,
Y la llegada del hijo,
Por los siglos de los siglos,
Fue por”un mundo mejor”.

Con su túnica de lirios,
Paso elegante y sigilo,
Por las calles de Sevilla,
Va caminando mi cristo.

Lunes, segundo día,
De nuestra Santa Semana,
Desde Almirante hasta el parque
Y desde el parque a Campana.

De regreso a tu parroquia,
Almas penitentes piensan,
Que larga es la trayectoria,
Y corta la penitencia.

Absorto en su muchedumbre,
Camina firme de vuelta,
Con elegancia y sigilo,
Alarde de unión y fuerza,
En sus manos, por su cíngulo.

Sin condena que lo atrape,
Ni calvario que lo espere,
Sin lluvia ni tempestades,
Sin rejas ni guardianes,
Sin carcelero de llaves,
Ni fieles que lo renieguen.

Un día te traicionaron.
Estabas ya “amarraito”,
Y sin juicio condenado,
Duro sería el castigo,
Pues estabas acusado,
De ser rey de los judíos.

Pero unos ojos te vieron,
Imagineras sus manos,
Que impecable te trajeron,
Sigues siendo cautivo,
Aunque fuiste rescatado,
Del huerto de los olivos.

Tu y yo,
Y yo contigo,
Sin oraciones ni rezos,
Un nuevo pacto ha nacido,

Tu prisionero en mis ojos,
para mirarte a mi antojo,
yo de tus manos, cautivo.

4 Replies to “Cautivo

  1. ¡ay! duende de Sevilla,
    que embrujo tienen tus letras,
    que hacen real lo imposible,
    como una eterna primavera.

    No lo puedes remediar,
    llaman arte a la excelencia,
    sin que nadie sea capaz,
    de ser poeta en su tierra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *