Enséñame como escribes y te diré cómo eres

  

 

  He podido notar como desde hace algunos años, se han puesto relativamente de moda los libros de crecimiento personal, de lo cual me alegro, aunque mi experiencia como lector de esta temática no es muy extensa. Me leí solo dos, y comencé otros tres que a las pocas páginas los dejé al abandono. Puede que la diferencia entre unos y otros fuera que los primeros los busqué y los otros cayeron en mis manos sin más. Eso sí, los dos que me leí, se convirtieron en evangelios de mi vida, sobre todo uno de ellos.

   Mejorar la oratoria, adquirir seguridad en uno mismo, superar los miedos, como resultar ser más atractivo a los demás, incluso a encontrar la felicidad, son algunas de las temáticas más populares de esta lectura.

   Tratándose de personas, ningún experimento social, tesis, teoría o estudio, dará nunca un resultado exacto. Siempre habrá excepciones que se dividirán en porcentajes, por la variedad de caracteres imprevisibles que podemos llegar a tener los humanos a diferencia de los animales. La proporción más asidua suele ser del 80 contra el 20%, aclarando, de cada diez personas, ocho actuarán de una manera lógica mientras dos serán imprevisibles o lo harán de otra forma.

   En mi opinión, soy de los piensan que lo del crecimiento personal tiene que ir enfocado en líneas generales. Que una persona mejore en uno o varios aspectos y descuide otros…no termina de resultar del todo congruente; para mí es como una dieta, tanto si quieres engordar como adelgazar lo harás en líneas generales, no vas a ganar o perder peso solo de una parte en concreta de tu cuerpo.

   Si mejoras tu indumentaria, tu físico, pero tu lenguaje oral sigue teniendo carencias habrás avanzado, pero muy poco, el resultado puede ser  el del principio.

   Vivimos en sociedad y por muy solitarios e independientes que a veces queramos ser, no podemos escapar de ella. Desde nuestro origen, los humanos, como seres sociales que somos, necesitamos relacionarnos y el elemento básico, la herramienta más potencial que tenemos que desarrollar es la que nos permite comunicarnos. El lenguaje oral y el lenguaje escrito.

   El lenguaje oral se puede personificar, las personas pueden moldearlo a su manera, en cuanto a tono, fluidez, modo de expresión e interpretación, pero el lenguaje escrito tiene unas reglas, y estas, en el tiempo que se lee una sola palabra pueden dejarte en evidencia. Son las reglas ortográficas.

   Hace años no conocías a las personas por su ortografía, a no ser que fuera compañero de clase; si nos ponemos a pensar, estamos rodeados de seres en nuestro entorno que realmente no sabemos cómo escriben, porque nunca hemos visto un manuscrito suyo, pero con la llegada de los chats, las redes sociales y el WhatsApp, todo cambió, y esas carencias ortográficas quedaron desguarnecidas y mostradas a modo de exposición a los cientos de seguidores que seguramente tienes en Twitter, a tus amigos de Facebook, y a tus contactos de WhatsApp por citar los que creo que son más usados a nivel mundial, añadiendo a esta lista, las posibles app o portales de contactos en los que estés o hayas estado alguna que otra vez, donde la comunicación también es básicamente escrita u otras aplicaciones con fines diversos.

   A principios de la era internauta, de cuyo año no consigo acordarme, entre iconos incomprensibles, faltas de ortografía y las nuevas abreviaturas (ejemplo; También, “tb”, Tampoco “tp” porqué “pq” etc.) muchos de los textos parecían auténticos jeroglíficos indescifrables. Poco a poco se fue avanzando en el tema con los correctores automáticos y algo se mejoró la verdad sea dicha, pero no es esa la parte ni el clic que quiero tocar, más bien mi reflexión va enfocada a lo personal, porque creo que el verdadero problema de lo que estoy mencionando, radica en que no se le da a la escritura la importancia que tiene.

   Escribir bien da seguridad y es atractivo a la vista de los demás, aunque puede que no te lo digan, ni  que tú lo percibas, eso suele pasar para bien y para mal. Nadie te dirá que escribes mal por mera educación, pero en su interior le habrás causado cierto rechazo o le habrás transmitido que eres una persona poco cultivada. Puede que no te lo digan por chat, pero estará pasando tres cuartos de lo mismo, a no ser que la otra persona escriba igual o peor que tú.

   Socialmente soy un pesimista en grado máximo. Antes pensaba que una persona a partir de los cuarenta no cambiaba, ahora he bajado la edad, voy por veinticinco. Abrir los ojos y embarcarse en la iniciativa de mejorar personalmente de forma didáctica es algo que por desgracia no conozco a muchos individuos que lo hayan hecho, por eso, no escribo esto con iniciativa de alentar ni de incitar, simplemente de informar.

   Si decides mejorar tu ortografía ya has dado uno de los pasos más importantes, has reconocido la carencia. A partir de ahí solo podrás mejorar.

   Valga la redundancia, para aprender a escribir hay que escribir. Haz tu propio diario y corrígelo cada día que escribas. Intenta enterarte de porque una palabra se escribe de una forma u de otra.

   Por supuesto sería conveniente que leyeras. Leer de por sí no soluciona, pero te hace avanzar. Lee despacio y cada palabra que no entiendas cópiala para averiguar su significado.

   Cuando utilices los chats, escribe las palabras tal como son, no utilices atajos con las abreviaturas para ganar dos segundos más.

   Utiliza los correctores, ninguno estamos a salvo de cometer una falta y para eso están.

   Poco a poco irás mejorando casi sin darte cuenta, al menos en las palabras más cotidianas, los resultados te darán energía para seguir.

   Mediante tu escritura puede que no sepan qué tipo de persona eres, aunque tengas el corazón más grande que la Catedral de Sevilla. Es factible que no sepan lo pulcro y aseado que eres, o el buen gusto en tu forma de vestir, así como muchos rasgos positivos que puedas tener. Pero si en dos frases tuyas detectan algunas faltas ortográficas automáticamente darán por hecho que tu nivel cultural personal es bajo. Ahí si te conocerán, no a ti al completo, pero si a una parte.

   Me sentiría muy realizado si este post te abre los ojos y te impulsa a cultivar y cuidar tu escritura, y que a nadie le importe conocerte después de leerte, porque hoy en día, es nuestra tarjeta de presentación en la distancia y tiene más importancia de la que pueda parecer.

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