Mátame

Mátame…

Es una suplica.

Que la vida da conciencia
Y la inercia de quererte,
No quiero vivir la pena,
De vivir para no verte,
Prefiero pedir clemencia.

Mátame.

Yo te entregé tres puñales,
Más falta nunca te hicieron,
Pues sabías con certeza
que poseías sutileza,
Para mi vil sufrimiento.

Mátame.

Me clavaste una mirada
Y un desaire por la espalda,
Sin el menor aspaviento,
Y en el corazón la estaca,
Afilada en tu silencio.

Mátame.

Las huellas de la evidencia,
Son gorjeos de mi garganta,
Mientras los antiguos besos,
Poco a poco se desangran.

Mátame en la penumbra,
Sin luces en el entorno,
Ni estrellas que nos alcancen,
No habrá testigos ni juicio,
De este fatal desenlace.

Mátame…

Que débil se tambalea,
Esta balanza maldita,
Prefiero muerte certera
Que perderme a la deriva.

Mátame, mátame, ¡mátame!

No me dejes con vida.

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