Soledad, mi más fiel compañera.

Tu nombre produce espanto
Parece clamar tragedia
o invocar al fracaso,
En algunos causa llanto,
Tenerte por compañera
Parece castigo vasto.
Cuando yo te conocí,
Mientras perdía la cordura,
Hallé la inmensa fortuna,
De poder conocerme a mí.
Fuiste semilla en mi mente
De la fuente creadora,
Una flor inmarchitable,
y en tiempos poco vehementes,
Mi más fiel auxiliadora,
Segura, noble, loable…
En el tren de la aventura
Eres fija pasajera,
Y tu traje de silencio
Hoy por hoy, es mi bandera.
Dime tu angel de inspiración…
¿Hubo poeta en la tierra
Digno de llamarse así,
Que no te dedicara versos
Ni estrofas de sentimiento
Para engalanarte a ti?
Ya lo dice el refranero,
Que obviar lo evidente,
Es un defecto corriente,
Aunque culpen al herrero.
Cuando el mundo me reclama
y en el tiempo me demoro,
Siento un intenso vacío.
Hasta que a ti acudo,
Y al fin me quedo solo,
Al fin, estoy contigo.
la musa invisible,
La dama callada
Y llave de confidencias,
¿puede a ti ángel
de inspiración,
No escribirte algún poeta?.
En tu dedo abstracto
Coloqué una alianza de fuego.
Y juramos en el acto
De por vida amor eterno.
Te etiquetan de enemigo,
Te temen y das espanto.
Yo en cambio…
Con tu traje de silencio
Enarbolo mi bandera,
Y el susurro de un suspiro
Cuando piensa que te has ido
Se hace voz y cantinela.
Soledad, ¡Ay mi soledad!…
Mi más fiel compañera.

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